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El “Toque Grangel”: Grandes diseños, grandes designios

Nacido en Barcelona en 1963, Carles Grangel debutó profesionalmente a principios de los ochenta cuando apenas contaba con 17 años. Totalmente autodidacta, muy pronto se destacó por su talento precoz para el dibujo, realizando cómics para Editorial Bruguera y clientes de otros países europeos como Alemania, Holanda, Suecia o Dinamarca, incluyendo numerosas historietas con personajes de Disney.

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Nacido en Barcelona en 1963, Carles Grangel debutó profesionalmente a principios de los ochenta cuando apenas contaba con 17 años. Totalmente autodidacta, muy pronto se destacó por su talento precoz para el dibujo, realizando cómics para Editorial Bruguera y clientes de otros países europeos como Alemania, Holanda, Suecia o Dinamarca, incluyendo numerosas historietas con personajes de Disney.

Su primer tanto con el dibujo animado tuvo lugar en 1989, al realizar un curso de animación en la escuela de artes visuales barcelonesa Createcnia, hoy desaparecida, donde contó como profesor con Julio Taltavull[1]. Dos años después marcha a Londres, donde obtiene su espaldarazo definitivo al ingresar en la plantilla de Amblimation, el estudio que había sido fundado por Steven Spielberg en la capital británica para realizar sus producciones animadas.

Allí, Grangel tendrá ocasión de iniciar su brillante trayectoria como character designer, participando en los largometrajes Rex, un dinosaurio en Nueva York (We're Back!, 1993) y Balto (1995); pese a que ambas cintas solo alcanzarán un éxito relativo, lograrán consolidar a nuestro joven artista como una de las más apreciables revelaciones dentro de la no siempre fácil disciplina del diseño de personajes para producciones de animación.

En 1995, tras completar Balto, Amblimation cerró sus puertas. Grangel, por su parte, proseguiría su carrera trabajando para otros clientes, como Colossal Pictures, una productora con sede en San Francisco, en la cual, entre otros proyectos, participaría en un proyecto de largometraje sobre el Quijote que no llegará a ver la luz, o Munich Animation, para la que creó los personajes de su largometraje The Fearless Four (1997), basado en el cuento de los hermanos Grimm Los músicos de Bremen, previamente llevado a la animación por el español Cruz Delgado.

Pero muy pronto Spielberg volvería a reclamar sus talentos al inaugurar su nueva productora Dreamworks, la cual acogió a parte del equipo artístico de Amblimation. Grangel aportó sus diseños para los cuatro largometrajes de animación tradicional realizados por Dreamworks: El príncipe de Egipto (The Prince of Egypt, 1998), La ruta hacia El Dorado (The Road to El Dorado, 2000), Spirit: El corcel indomable (Spirit: Stallion of the Cimarron, 2002) y Simbad: La Leyenda de los Siete Mares (Sinbad: Legend of the Seven Seas, 2003). Por su labor en Spirit, Grangel recibió en 2003 el premio Annie al mejor diseño de personajes para una producción animada.

Pese al ambicioso nivel de todas estas producciones, el no suficiente impacto obtenido en taquilla por las mismas, unido al continuo declive de las películas realizadas en animación 2D (es decir, el dibujo animado “de toda la vida”) frente a la paralela expansión de las técnicas por ordenador 3D, movió a Dreamworks a producir todos sus largometrajes animados con esta técnica. De este modo, Grangel prestó nuevamente su talento como diseñador a cintas de éxito como Hormigaz (Antz, 1999), El espantatiburones (Shark Tale, 2004), Madagascar (2005), Bee Movie (2007), Kung Fu Panda (2008) o Como entrenar a tu dragón (How to Train Your Dragon, 2010), contribuyendo a realzar el cariz gráfico de cada una de estas producciones -algunas de las cuales han inspirado varias secuelas a su vez- lo cual ha contribuido notoriamente a la favorable acogida de las mismas.

Paralelamente a su prolongada colaboración con Dreamworks, Grangel alcanzó uno de sus más memorables logros al encargarse de los diseños de La novia cadáver (The Corpse Bride, 2005), el aclamado largometraje de Tim Burton realizado en técnica stop-motion. Fue gracias a un cortometraje hecho en esta misma técnica, The Periwig Maker (1999), dirigido por el alemán Steven Schäffler, nominado al Oscar al mejor corto de animación, en el que Grangel intervino igualmente, que Burton descubrió el talento del artista catalán y le invitó a participar en su proyecto, el cual inmediatamente se ganó la etiqueta de película “de culto” tanto por parte de la crítica como del público.

En tiempos recientes, otras productoras de animación se han beneficiado del “toque Grangel”, tal como la británica Aardman Animations, líder indiscutible de la animación con plastilina, para su largometraje ¡Piratas! (The Pirates! Band of Misfits, 2012), o Sony Pictures, para Hotel Transylvania (2012), dirigido por el aclamado Genndy Tartakovsky. Una de sus últimas colaboraciones ha sido para la producción francesa de ambiente prehistórico Pourquoi j'ai pas mangé mon père, cuyo estreno en Francia habrá tenido lugar en abril de 2015.

Pero a la hora de mencionar el nombre de Carles Grangel, no hay que olvidar a su hermano y fiel colaborador Jordi, especializado en la creación de maquetas que permitan visualizar de manera tridimensional el look de cada proyecto en que intervienen. Es así como el Grangel Studio, desde su cuartel general en Barcelona, lleva ya un cuarto de siglo produciendo diseños para largometrajes, spots publicitarios, imágenes de marca, merchandising, logotipos, etc. para clientes de todo el mundo.

¿Cuál es el secreto del “toque Grangel”? A esta pregunta no fácil de contestar, podríamos aportar diversas respuestas: el esmero por el trabajo bien hecho, cuyos resultados finales son a menudo el resultado de numerosos bocetos previos; la documentación minuciosa antes de poner en marcha cada proyecto, estudiando la ambientación del mismo y los aspectos tanto físicos como psicológicos de los personajes que poblarán dicha ambientación; y acaso el “alma mediterránea” que parecen destilar muchas de sus creaciones, evocando sus raíces barcelonesas que nos hacen recordar que la Ciudad Condal durante décadas ha sido, y aún es, un vivero de grandes dibujantes y creativos.

Ahora, el Grangel Studio celebra sus 25 años con un triple homenaje: con una conferencia conmemorativa, con una exposición repasando su ya larga carrera, y con el Premio Trayectoria, que recompensa su labor al servicio de la imagen en movimiento. Los próximos 25 años que aguardan a este joven y dinámico equipo estarán sin duda repletos de nuevos grandes diseños y grandes designios... a los que el “toque Grangel” continuará aportando su magia.

Alfons Moliné



[1] Julio Taltavull (1924-2011) es un nombre veterano, aunque poco recordado, de la animación catalana. Trabajó durante varios años en los Estudios Moro, llegando a dirigir su filial en Barcelona. En 1972 cofundó junto al norteamericano Robert Balser el estudio Pegbar Productions, que estuvo activo hasta 1993.


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