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Entrevista con Rodrigo Blaas, showrunner de Trollhunters

El pasado Annecy 2018 nos reunimos con nuestro buen amigo de Animac, el granadino Rodrigo Blaas: a día de hoy el primer showrunner de nuestras tierras triunfando en Hollywood bajo el amparo de Netflix, Dreamworks y Guillermo del Toro. Rodrigo y Guillermo llevan las riendas de “Trollhunters”, una de las series animadas más exitosas de los últimos años, y piedra angular de un nuevo universo televisivo en plena construcción. “Trollhunters” cuenta la historia de James Lake Jr, un adolescente que tras encontrar un amuleto mágico se convierte en el nuevo guardián de los trolls, quienes viven en un mundo secreto bajo el nuestro. En tres temporadas y cincuenta y dos episodios, “Trollhunters” sigue el modelo del viaje del héroe de Campbell y actualiza la mitología troll con mucha acción y humor, pero sin perder el toque oscuro de Guillermo del Toro.

 

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Animac Magazine: Ante todo, ¡muchas gracias por tu tiempo! Has comentado más de una vez cómo tu paso por Pixar fue tu college, esa formación universitaria que nunca tuviste. Nos gustaría saber cómo fue ese viaje de España a Pixar. ¿Cómo llegaste ahí?

Rodrigo Blaas: El objetivo del viaje fue encontrar la forma de poder animar personajes. Y eso era complicado aquí en los 90, durante mis primeros años como animador en Madrid, donde trabajaba también en publicidad, efectos especiales… Hacía un poco de todo, era muy generalista. Quería entrar en ficción y contar historias y sobre todo trabajar el acting de los personajes, y Pixar siempre había sido el referente de animación CGI expresiva y de calidad. Ése era el objetivo: trabajar con ese grupo de cineastas. Encontré el tiempo para trabajar en mis piezas de animación para, si llegara el momento de hablar con Pixar, poder mandar mi trabajo.

Y antes de Pixar, ocurrió BlueSky, que justo estaban haciendo la primera “Ice Age” y estaban buscando animadores europeos desde Nueva York. Fue mi primer paso y una muy buena experiencia: me encontré con un equipo muy joven y con muchas ganas, y tuve la posibilidad de animar personajes como Sid el perezoso. Me asignaron un par de planos que gustaron mucho y fue entonces cuando lo vio Pixar y me llamaron para preguntar si quería trabajar con ellos. ¡Dije que sí sin pensarlo!

Era el momento que empezaban a preparar películas como “Buscando a Nemo” de Andrew Stanton o “Los Increíbles” de Brad Bird. Y por eso digo que Pixar fue mi educación, porque fue un proceso en el que si el director es transparente te hace partícipe de la creación, y puedes ver las decisiones que cada uno hace, por qué las hace, por qué esta escena se ha editado de esta forma, etc. Lo bueno de estos cineastas era que cuando te pedían una tarea en concreto – que hicieras un plano de cierta forma, que animaras a un personaje con un peso determinado – te explicaban por qué y por qué funcionaba. Fue una experiencia extraordinaria, ellos eran tus aliados: pensaban del mismo modo empujando el medio hacia un tipo de historias que hasta entonces no se contaban, y con ganas de experimentar con películas de gran envergadura.

Animac Magazine: Tras tu paso por Pixar, decidiste volver a España para hacer tu propio cortometraje “Alma”, que tuvo mucho éxito. ¿Cómo surgió la oportunidad de presentárselo a Guillermo del Toro, y cómo fue esa primera reunión que lo cambió todo?

Rodrigo Blaas: Había visto a Guillermo un par de veces en Pixar, pues él venía a presentar películas, y le comenté que estaba planteando un corto con muchas ganas, que estaba pensando cómo hacerlo a nivel de producción, que me iría a España… Y Guillermo me miró y me dijo… ¿Qué haces aquí comiendo Taco Bell? ¡Vete a España y te tomas una horchata y lo haces allí!

Cuando tenía el corto medio planeado justamente – todo es cuestión de timing en esta industria – mi mujer estaba trabajando con un equipo en España – Keytoon – y dio la casualidad que ellos tenían un break para hacerlo. Enseñamos la animática con esa valentía que tiene el animador español, y nos metimos de cabeza a hacerlo. Fue una experiencia muy enriquecedora porque implicaba trabajar de vuelta en ficción – lo que siempre había querido – y me dejó muy buen sabor de boca. Quería contar una pequeña historia, y era un proyecto tan personal que no sabía si tendría repercusión o no. Al acabarlo, empecé a mandarlo a festivales, se lo mandé a Guillermo por petición suya (quien me dijo que acabarlo era lo más importante), lo vio, le encantó, me preguntó si tenía más ideas y fui a hacerle un pitch de “Alma” en forma de largometraje.

Justamente Guillermo en ese tiempo estaba hablando con Dreamworks para convertirse en uno de sus productores y quizás dirigir alguna película. Al día siguiente de hablar con él, me dijo: “Vente, cabrón.” Quería que viniera a Los Ángeles para trabajar con él. Y claro, cuando te lo dicen así, es difícil decir que no. Y llevo allá ocho años. Desarrollamos un par de proyectos, y “Trollhunters” ha sido el que hemos podido tirar adelante. Es una historia que me parece fascinante y única en el medio televisivo, gracias a Netflix, porque puedes adaptar historias de una forma diferente a lo que es el modelo de televisión tradicional.

 

 

Animac Magazine: ¿Cómo es tu rol de showrunner? ¿Cómo reconcilias tus tareas de dirección, guion, la dirección de doblaje…? Sabemos que en este último aspecto te implicas muchísimo.

Rodrigo Blaas: Es muy complicado hacer showrunning de una serie así porque hay muchos elementos en movimiento, en todo momento. Pero al mismo tiempo es muy gratificante porque puedes ver cada proceso y ser partícipe de ellos, e incluso dirigirlos. Lo que hace un showrunner en una serie de este tipo es parecido a lo que hace un director de cine: se encarga de llevar la historia y su dirección con los guionistas, de sentarse con el editor para ajustar la dirección y animáticas de cada episodio, reunirse con el cásting en el estudio de doblaje… Que es realmente una de mis experiencias favoritas, porque puedes modular la performance de cada actor y saber e imaginarte cómo va a funcionar la escena. Y lo más interesante de todo es el ritmo de producción. Lo que empiezas a hacer durante el primer mes (una animática, por ejemplo) lo vas a ver el segundo mes ya acabado (bien animado, con iluminación y sonido). La gratificación es casi instantánea, en comparación con el mundo del largometraje – que es un proceso mucho más largo.

Animac Magazine: Además “Trollhunters” es una serie con una mitología cada vez más compleja y con un tono oscuro en crescendo. ¿Cómo ha sido la relación con Netflix respecto a los límites de la serie?

Rodrigo Blaas: La verdad es que Dreamworks y Netflix han sido muy respetuosos con nosotros. Desde el principio, mostramos que queríamos un tono Amblin para la serie, que al mismo tiempo se pudiera sentar un chaval de diez años que un adulto de veinte o treinta, y todo el rango que hay entre medio. Que la chica o el chico que ve “Trollhunters” cuando tiene diez y le gusta tanto que descubre una mitología nueva, le dice a sus padres que se sienten con ellos para compartir ese mundo. Ese era nuestro objetivo. Queríamos jugar con un tono un poquito más oscuro porque creemos que es importante: los niños son testigos de lo que viven sus padres, sus ansiedades, sus momentos de felicidad… Crecen con estos códigos y esta ambivalencia. Y nosotros queríamos combinar lo oscuro y la catarsis de una risa… después de un susto. Queríamos contar historias en las que te lo pasas bien pero las consecuencias son reales y ver que los personajes están pasando por una transformación durante la serie, en vivo, y que el público lo sienta.

Animac Magazine: Una transformación además, sin entrar en spoilers, que tiene mucho que ver con el ADN de Guillermo del Toro, quien siempre ha puesto el monstruo como protagonista y explora cómo empatizamos con él. ¿Esa viaje de transformación ha estado planteado desde el principio o os habéis ido adaptando?

Rodrigo Blaas: Siempre vas ajustándote pero las ideas generales de la serie estaban ya planteadas desde el concepto de la propia serie, antes de arrancar la primera temporada. Esta es una de las ventajas de haber trabajado con Netflix: te daban todo el tiempo y la carrera que necesitabas para la serie. Si quieres usar este tipo y número de episodios, adelante. Con esa idea preconcebida – tenemos todo este espacio para contar la historia – hemos podido construir con Guillermo una mitología cuyas raíces están en la literatura popular, el cuento de hadas, la mitología nórdica y sus trolls… Invertimos muchas horas investigando todas estas fuentes, y el hecho de trabajar todos estos códigos en la narrativa para poder ver y experimentar esa mitología a través de los personajes ha sido lo más enriquecedor de este viaje.

 

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Animac Magazine: “Trollhunters” es el primer volumen de un universo televisivo que estáis construyendo llamado “Tales of Arcadia”, donde futuras series de otros géneros transcurrirán en la misma población. ¿En qué momento se planteó esta estrategia? ¿Ofreció Netflix la oportunidad de expandir vuestro mundo?

Rodrigo Blaas: Siempre han estado muy abiertos a nuestras ideas, y una de las ideas de Guillermo era que siempre había querido hacer una serie de ciencia ficción. Y, al ver “Trollhunters” y cómo funcionaba la ciudad de Arcadia y cómo esconde elementos mágicos, surgió la oportunidad. Pensamos que ése podría ser el nexo común para otras historias. Y la idea salió de forma natural. Pronto veremos una nueva cara de Arcadia en “3 Below”, y más tarde en “Wizards”. Al haber explorado la mitología de los trolls, pensamos que se podían encontrar más historias. Y si te dan la oportunidad, por qué no aprovecharla y lanzarte a por ello, ¿no?


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